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La charla tuvo una consigna que alumbraba hacía dónde marchaba la exposición: La burlanda es húmeda y en ella el crecimiento fúngico es importante. Por ello, la primera semana conviene, la segunda comenzamos a contar pérdidas.

La especialista tramó una disertación que propuso medir una intervención en la estrategia nutritiva sin perder de vista la eficiencia en la alimentación y su impacto en los costos. Para ello, es menester diseñar una ajustada logística de provisión que impida la degradación del alimento, y la primera preocupación reside en una rápida disposición de la burlanda: no debe extenderse en más de una semana pues luego comienza un proceso de degradación que reduce su aptitud nutritiva con impacto sensible en la conversión a medida se acumula en el depósito.

Hay cuatro plantas de bioetanol en Córdoba donde al grano se le extrae el almidón y ese producto tiene varios destinos, el más importante es cortar combustibles fósiles. La perspectiva indica que la actividad irá creciendo y con ello se incrementarán los volúmenes de burlanda disponible para nutrición ganadera.

Almacenamiento
Se debe hacer en una celda de piso de hormigón, en silo bolsa o bien piensa como burlanda seca, que tiene un 30% más de costo y allí empareja la disputa de costos con el maíz y el expeller. En el almacenamiento es el momento para una receta perfecta para el deterioro: se trata de un alimento húmedo, con muchos nutrientes y es un combo perfecto para acrecentar pérdidas si no se lo hace correctamente.

Desde INTA, atendiendo a una demanda del productor, se hizo una simulación de almacenamiento en una celda, en verano extremo, con calor y humedad importante. Se colocó el material en bandejas para poder reconocer las pérdidas y se comenzaron a sacar muestras para analizar y registrar el crecimiento microbiano.

En los ensayos de segundo año se aplicaron conservantes:

-Comparando con un testigo control se aplicaron diversos tratamientos (2-4 litros) con ácido propiónico, un conservante de alimentos que se utiliza ampliamente como aditivo antimicrobiano (inhibidor de hongos y bacterias).

-Al pesarlas en las bandejas se observó que el N la primera semana fue de 3,9 y a al asegunda semana fue de 17%

-En el ensayo a campo se demostró que la pérdida se mantuvo en 0% pero en la segunda semana perdió el 8%

En veranos intensos la pérdida puede ser de 17% y en un escenario moderado fue del 8.

-Los aditivos reducen las pérdidas pero tienen un costo alto

-En la primera semana crecen levaduras y bacterias

-En la segunda semana atacan grasa y fibra y con ello en la segunda semana cae mucho la digestibilidad que, de 2,8 pasó a 0,8 por la mezcla de ácidos.

-Con la grasa pasa una cosa similar, los animales engordan menos y el costo por kilo producido será mayor.

En 7 días o menos se puede guardar sin aditivos. Más de 7 días hay que aumentar la inclusión de burlanda en la dieta o pensar en un silobolsa.

Una idea para el futuro es planear que las plantas de bioetanol incluyan elementos que permitan sostener más días la burlanda sin que pierda sus propiedades pero esto tendrá otros costos y habrá que rearmar la ecuación productiva.

Por Osvaldo Iachetta / Redacción Todoagro

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