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Suficiente cantidad de evidencia indica que, a medida que aumentan la cosecha de pasto y el porcentaje de pasto en la dieta de las vacas, aumentan las probabilidades de lograr resultados económicos positivos. Es decir, cuanto más pasto cosechamos con las vacas en cada hectárea y más pasto hay en la dieta de nuestras vacas, mayor va a ser el retorno económico. Simple, pero no fácil.

Primero lo primero: la foto grande del sistema
El sistema de producción se puede visualizar como en una constante puja entre oferta y demanda de alimento. La oferta de alimento incluye forrajes producidos y suplementos. Por otro lado, carga animal, distribución de los partos y tipo de animal son las variables que controlan la demanda de alimento. La cantidad de animales por ha (la carga animal) es el factor de mayor influencia en este equilibrio y debe estar ajustada a la oferta de forrajes.

La alta carga resulta en alta presión de pastoreo y posiblemente insuficiente alimento para los animales. Pero no se puede pensar en un sistema pastoril eficiente sin presión de pastoreo y con una carga animal baja. Estas cuestiones de planificación estratégica de largo plazo de la oferta y la demanda de alimento son una tarea esencial y previa al manejo más tecnificado del pastoreo.

Gestiono el pastoreo para lograr altos niveles de cosecha de pasto de calidad.

Con la estrategia solucionada, podemos ocuparnos de gestionar los cambios de mediano y corto plazo que ocurren en el sistema pastoril. Nos vamos a enfocar en el método, que separamos en tres componentes de tecnología de procesos: Recorrida, Rotación y Remanentes.

1.- Recorrida

Consiste en caminar cada uno de los potreros en pastoreo. La clave está en hacerlo de manera protocolizada todas las semanas del año, empezando siempre el mismo día, a la misma hora y con un trayecto preestablecido.

Esta es la manera de insertar la actividad dentro de nuestra rutina de trabajo. La elección de los potreros para pastorear en los próximos días es la primera decisión. En esta caminata se registran algunas variables como altura, biomasa, estado de hojas o nudos. Con esto es posible calcular la tasa de crecimiento, el promedio de stock de pastura (o cobertura) y los días que tarda cada hoja o nudo en expandirse. Con la repetición metódica se busca consistencia y la observación del cambio de las variables en el tiempo, y para esto basta con lograr buenas aproximaciones. El objetivo final es obtener insumos para tomar las mejores decisiones posibles sobre:

a) próximos potreros a pastorear,

b) grupos asignados a cada potrero, en caso de haber más de un grupo,

c) la velocidad de avance del pastoreo que resulta de los días de la vuelta del pastoreo,

d) inclusión de suplementos si hay déficit, o confección de reservas con los excedentes. Usemos un ejemplo de lo que podemos encontrar en una recorrida:

Estamos en primavera temprana, la superficie efectiva de pastoreo es de 50 ha, hay 150 vacas en pastoreo, el promedio ponderado de biomasa cosechable de los potreros de la superficie de pastoreo es de 1000 kg de materia seca por ha (por encima de los 5 cm), y la tasa de crecimiento es de 30 kg MS/ha/día

¿Qué decisiones puedo tomar con estos datos?

¿Cómo asigno una determinada área a los animales?

Ahí viene la Rotación.

2) Rotación

En la recorrida se calculó una tasa de crecimiento de 30 kg MS/ha/d, la superficie de pastoreo es de 50 ha, entonces hay 1500 kg MS que crecen cada día en el campo (producto de 30 x 50). Si se pretende alinear esta oferta al consumo, el crecimiento alcanza para asignar 10 kg de MS a cada una de las 150 vacas en pastoreo. Pero esto es dinámico. Es preciso tener en cuenta también, al momento de tomar esta decisión, el momento del año, como se está comportando el stock de pasto y cómo se comportan los indicadores fisiológicos: hojas o nudos.

Como estamos en primavera y el stock de pasto es mayor al objetivo, decidimos asignar 12 kg en lugar de 10 kg MS a cada vaca. Esto lo seguimos monitoreando para reajustar en cada recorrida semanal. La cuestión es con qué velocidad se avanza en la vuelta de pastoreo. Debemos tener presente que la rotación se establece mirando la velocidad con la que crece el cultivo, que a su vez depende de la temperatura. Si el componente principal de nuestra pastura es una gramínea que deseamos pastorear cuando llega a las 3 hojas, y cada hoja tarda 10 días en crecer, la rotación sería de 30 días.

En las épocas más frías, el crecimiento será más lento y en las calientes más rápido, siempre y cuando las plantas no sean afectadas por los extremos de temperatura. Usando los mismos datos del ejemplo anterior, si se dispone de 50 ha en rotación y una rotación de 30 días, se podría cosechar 1,7 ha/día (proviene de 50/30), con una oferta cosechable de 900 kg de MS/Ha (30 días x 30 kg de MS/día) para ajustar una oferta de 1500 kg de MS/día en 1,7 ha (900 x 1,7) en una rotación de 30 días asignando 10 kg de MS/vaca/día. 3) Remanentes: Los remanentes son la confirmación del éxito de las asignaciones diarias y nos dan información para calcular el porcentaje de cosecha y el consumo efectivo grupal. El control del remanente no es negociable. Debo evaluar cuánta pastura queda sin cosechar para calcular el porcentaje cosechado de lo ofrecido y reajustar las asignaciones. Como medida operativa de reajuste, lo mejor es poner una hora fija, que permita observar los animales en el potrero cuando todavía tienen tiempo de pastoreo.

Ejemplo: digamos que van a estar aproximadamente tres horas pastoreando antes de salir del área asignada. Puedo encontrar tres escenarios:

1) Les falta pastura: aumento el tamaño de franja como medida inmediata. Como siguiente medida reviso si se sobreestimó la cantidad de pasto que había o el tamaño de la parcela es menor al que debería haber sido. 2) Sobra mucho pasto: indica lo contrario, una mala asignación sobreestimando cantidades.

3) Dudas sobre la modificación de la asignación. Se resolverá con la ejecución repetitiva de esta práctica, generando confianza para hacer correcciones oportunas y efectivas.

Evalúo si el trabajo tiene un impacto positivo
Después de un tiempo de implementación, debería saber si estoy logrando cosechar más forraje que antes de haber usado la metodología. Una manera efectiva para saberlo es utilizar el cálculo por energía: tener en cuenta el dato más preciso (la producción de leche) en un período determinado (por ej un año). La energía para producir esa leche proviene del suplemento y del pasto. A la energía de la leche se le resta la energía contenida en los suplementos y queda la energía contenida en el pasto cosechado. Se divide por las hectáreas promedio de la superficie en pastoreo y se obtiene el pasto cosechado por ha. De esta manera, es posible controlarla efectividad del método.

En conclusión
Para gestionar el pastoreo seriamente, lo primero es instalar -como una tarea prioritaria dentro de la rutina de trabajo del equipo- una metodología de recorrida semanal. Esta metodología, aplicada con constancia, nos permitirá tomar decisiones más informadas con respecto a la asignación de los potreros, velocidad de avance, confección de reservas, etc. Debemos elegir una herramienta para estimar la biomasa que sea efectiva, rápida y transferible. Será vital ser consistentes con el método (es decir, que sea siempre igual).

Esto nos va a permitir visualizar el comportamiento de las variables. Para interpretar los resultados de las recorridas se requiere práctica y probablemente un entrenamiento inicial. Finalmente, se evalúan de manera constante el cumplimiento de las metas. La gestión tecnificada del pastoreo es un proceso de administración del forraje que solo se logra con la metodología correcta y la aplicación constante de todas sus partes.

Autores: Gonzalo Tuñón (Universidad del Chaco Austral) y Carlos Batallas (Consultor en nutrición de rumiantes)

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